
La dinámica de precios en el sector alimentario generó un nuevo repunte en los niveles de pobreza en Argentina, situándolos en el 31% durante el inicio de 2026. Este fenómeno se explica por un incremento en las canastas básicas que supera al índice de inflación general, lo que, sumado al congelamiento de ciertos refuerzos de asistencia social, provocó una pérdida en la capacidad de consumo de los sectores más vulnerables, interrumpiendo la mejora sostenida que se registraba desde mediados de 2024.
Durante enero, la Dirección de Estadística de la Provincia reportó un aumento del 3,7% en el rubro de alimentos para Tucumán, este ascenso impactó directamente en la medición de las líneas de privación económica:
Canasta Básica Total (CBT): El umbral para no ser considerado pobre subió un 4,1%, alcanzando los $1.126.545 para una familia tipo tucumana.
Canasta Básica Alimentaria (CBA): El límite de la indigencia escaló un 5,1%, situándose en $560.618.

Ambas mediciones se ubicaron significativamente por encima del Índice de Precios al Consumidor (IPC) general del primer mes del año, que fue del 2,8% en nuestra provincia.
De acuerdo con el Nowcast de pobreza elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), la tasa proyectada para el semestre agosto 2025 - enero 2026 se ubica en el 30,2%. El informe, dirigido por el economista Martín González-Rozada, detalla la evolución reciente: "La incidencia proyectada se puede descomponer mecánicamente en un promedio ponderado de una tasa de pobreza de 26,5% para el bimestre agosto-septiembre de 2025, 32,5% para el cuarto trimestre de 2025 y 31% para enero 2026".
Estas cifras contrastan con el piso alcanzado en el tercer trimestre de 2025, que el Ministerio de Capital Humano estimó en un 26,9% basándose en la Encuesta Permanente de Hogares.
Inflación y asistencia social
La reducción de la pobreza observada entre junio de 2024 y septiembre de 2025 se fundamentó en la desaceleración inflacionaria, la mejora del empleo informal y el fortalecimiento real de las partidas sociales. Sin embargo, ese escenario cambió debido a dos factores principales:
Actualización de haberes: Si bien la Asignación Universal por Hijo (AUH) —actualmente en $128.000 por hijo— se ajusta por inflación, la Tarjeta Alimentar permanece congelada desde junio de 2024 (con montos de entre $52.000 y $108.000).
Efecto licuación: Al subir los alimentos a un ritmo superior al del resto de los precios de la economía, el poder de compra de estos programas sociales se ve erosionado, lo que incide directamente en el aumento de la indigencia y la pobreza registrado en el último cuatrimestre.